jueves, 31 de agosto de 2017

Libertad (para volumen alto)

La llamó Libertad. Y la decoró.
Le tejió abrigo y la acarició mientras la llamaba.
La nombró muchas veces, casi reclamándola.
Pero lo hizo con dulzura, como susurrando.
Le tembló la voz mientras pronunció cada letra
Pero lo dijo otra vez: “Libertad, libertad”.
Lo hizo mientras le cortaba el pelo y la maquillaba.
Y también cuando la adoctrinaba.
Supo ver que Libertad rimaba con lealtad.
Y con bondad, maldad y Bagdad. Pero era Libertad.
Hablando por sobre su voz, mirando por encima de ella
Encontró que le sentaban bien los apodos.

Se confundió. Creyó mirarla a los ojos, pero no.
Y la agarró fuerte, la apretó y la abrazó.
 Pero “Libertad” quería correr. A lo largo y a lo ancho.
Porque es libre Libertad.
Y después de bañarla y perfumarla, le cantó nanas.
La hizo dormir, la tapó y cerró la puerta. Cerró.
Y se durmió recordando el momento en que la conoció.
La pensó y la recorrió en la imagen, para no olvidarse.
Y cuando se despertó no la encontró, no la reconoció.
No estaba Libertad, no era esa, no era ella… no era Libertad.

Había sido, ya no era. No era Libertad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario