“Embarrarse, meter la pata hasta el fondo”, empantanarse.
Deshacerse, hacerse partículas, para rehacerse. Trizas.
Fibras sueltas, flecos, restos, cueros…
Surgirse en palabras, despedazarse y quedar mudos.
Romperse, en miles de partes y pegarlas con saliva.
Quemarse por dentro, incendiarse y quedar cenizas.
Respirar denso, tanto que transpiren los ojos
Que pesen las bolsas que se cargan desbordadas…
Tanto que duela oír el aire, que cueste pasar
Dar todo en cada jugada, aun temblando de riesgo
Prometer lo incomprobable, solo por creer
Y creer lo que, probablemente, no se cumpla.
Revolcarse en la relatividad de lo verdadero
O de lo fantasioso, o de lo falso, o de lo transparente..
Solo por revolcarse en algo que nos haga sentir
Estallar, volar por los aires, y juntarse de a poco.
Despegarse de lo concreto y volverse invisible
Renacer de las primeras cenizas, las de siempre.
Quemarse por dentro, incendiarse y quedar cenizas.
Respirar denso, tanto que transpiren los ojos
Que pesen las bolsas que se cargan desbordadas…
Tanto que duela oír el aire, que cueste pasar
Dar todo en cada jugada, aun temblando de riesgo
Prometer lo incomprobable, solo por creer
Y creer lo que, probablemente, no se cumpla.
Revolcarse en la relatividad de lo verdadero
O de lo fantasioso, o de lo falso, o de lo transparente..
Solo por revolcarse en algo que nos haga sentir
Estallar, volar por los aires, y juntarse de a poco.
Despegarse de lo concreto y volverse invisible
Renacer de las primeras cenizas, las de siempre.
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