lunes, 14 de agosto de 2017

Que...

Que este amor te perfore.
Que te atraviese, te llene, te eleve.
Que te vuelva a vos, que te vuelva a mí.
Que te impulse, que te inspire, que te urja.

Que la revolución en el pecho te desoriente
Y te sacuda, y te maree y te desarme.
Y que te armes al volver, al volver rápido...
Y que se unan las partes al mirarme.

Que el latido donde puede uno vivir
te sea canción, te suene canción, te cante canción.
Que quieras querer, y quieras estar...
y quieras creer y quieras bailar.

Que el fuego haga sonar las cuerdas,
Que vuelva. Que destelle impulsos.
Que esta paz te envuelva, te anide, te llame...
Que te defienda de las llamadas crudas, de los inviernos crudos.

Que esta voz te calme, te cuente, te cante.
Que este suspiro te llame, te hable.
Que esta vida te contagie las ganas sin impuestos ni supuestos.
Que este amor te perfore, te abrace, te ame.

Fotos de mediodía (para guitarra eléctrica)

Abajo del musgo, burbujas
Que desestabilizan el vuelo del aguacil
Tanto como hervor de mi herida
Abierta de diez primaveras

Son casi veinte vueltas a sol
Que falta que dé para llegar al mismísimo instante
Donde las hojas se tiñeron de gris

No tengo ya otra canoa
Que no sea la que me lleve por el mismo río, una y otra vez
Con desembocadura anónima, pero eterna

El río de este mediodía
Parece responderme con su regurgitar denso
Como gritando o llorando, combatiendo despedidas

No sé dónde buscar…
No sé dónde buscar una mirada cristalina, de silencios
No sé dónde encontrar.

¿Estará el bálsamo en los sauces?

Cueros


“Embarrarse, meter la pata hasta el fondo”, empantanarse.
Deshacerse, hacerse partículas, para rehacerse. Trizas.
Fibras sueltas, flecos, restos, cueros…

Surgirse en palabras, despedazarse y quedar mudos.
Romperse, en miles de partes y pegarlas con saliva.
Quemarse por dentro, incendiarse y quedar cenizas.

Respirar denso, tanto que transpiren los ojos
Que pesen las bolsas que se cargan desbordadas…
Tanto que duela oír el aire, que cueste pasar

Dar todo en cada jugada, aun temblando de riesgo
Prometer lo incomprobable, solo por creer
Y creer lo que, probablemente, no se cumpla.

Revolcarse en la relatividad de lo verdadero
O de lo fantasioso, o de lo falso, o de lo transparente..
Solo por revolcarse en algo que nos haga sentir

Estallar, volar por los aires, y juntarse de a poco.
Despegarse de lo concreto y volverse invisible
Renacer de las primeras cenizas, las de siempre.

Soy Tierra

Me uní con la tierra y me hice una
Madre, hermana, hija
Me fundí, me hice raíz, piedra, lava.

Respiré mineral, me hice poros.
Recorrí capas, removí suelos
Temblé el centro, moví las rocas.

Broté, como estallando, por los extremos.
Regué las profundidades
Me mezclé, me hice barro, me ahogué.

Me incendié, reavivé la agonía, reviví
Nací de un río, bañé caminos
Alimenté pechos, hijos, linajes

Me enrosqué, como serpiente y hiedra.
Me hice rama, respiré alturas
Lloré lluvias, canté mantras en voz de pájaro.

Soy madre, hembra, amante, raíz,
Núcleo, fuego, viento, aire,
Agua, volcán, sonido… soy tierra.

No es el momento

No es el momento.
Ya lo escuché, no es el momento.
Lo dijo el Amor encarnado
Lo dijo la mente guía
Lo dijo la sabiduría cantora
Lo dijo la voz maternal
Lo dijo el hermano faro
Lo dijo el río vital.

No es el momento.
Ya lo creí, no es el momento.
Lo dijo el aire la última vez.
Lo dijo la estrella hecha de a tres.
Lo dijo el silencio matinal.
Lo dijo la sabana de niños.
Lo dijo la noche desafinada.
Lo dijo la mañana descafeinada.

No es el momento.
Ya lo sentí, no es el momento.
Lo dijo la mujer hecha disgusto.
Lo dijo un concierto en la cocina.
Lo dijo la madrugada hecha manta.
Lo dijo el descanso en mi pecho.
Lo dijeron las manos en las cuerdas.
Lo dijo la boca en mediodía:

No es el momento, ya lo sé.